20/12/07

Psikeba Nº 6 - 3er. Cuatrimestre de 2007



Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales

Psikeba. Revista de psicoanalisis y estudios culturales - Número 6
 
 

 

 

Número 6 - Diciembre de 2007

Año 2. Tercer Cuatrimestre   ISSN 1850-339X

Poesía Analítico-Erótica y un canto posmoderno
Christopher Gibran Larrauri Olguín
   
Directora: Rosa Aksenchuk - Editor asociado: Adolfo Vásquez Rocca | Psikeba © 2006 - 2007
 

 

10/09/07

Revista Psikeba. Edición 5 - 2do. Cuatrimestre 2007

Número 5

Agosto de 2007


Año 2. Primer Cuatrimestre 

ISSN 1850-339X

El derecho en la obra de Kafka
Susanne Marie Weber
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SONAR AGENDA ARTISTICO-CULTURAL

 

Directora: Rosa Aksenchuk - Editor asociado: Adolfo Vásquez Rocca
Psikeba © 2006 - 2007
 
 
 

18/05/07

Freud y la cocaína: ¿experimentos con uno mismo?

Freud y la cocaina. Rosa Aksenchuk. Psikeba. Revista de psicoanálisis y estudios culturales

 

El psicoanálisis emerge históricamente en el punto en que la práctica médica encuentra su límite. En una realidad cultural signada por la represión y la tradición positivista fue necesario que Freud tropezara con serios obstáculos y que haya sabido no descuidarlos, para que se autorizara a apartarse del discurso dominante. No sólo las histerias asomaban como obstáculo en aquellos primeros pasos del camino abierto por Freud, su relación con la cocaína también constituyó un atolladero que logró sortear produciendo incluso una ruptura con el saber médico en momentos en que a través de destacadas labores investigativas como neurólogo aspiraba a alcanzar un renombre dentro de la comunidad científica. [1]

Suele decirse que la falta de escritos específicos sobre las toxicomanías en la obra freudiana constituye una especie de punto ciego vinculado con su propia potencialidad adictiva , o más aún, que su affaire con la cocaína en los años 1880, habría bloqueado la elaboración teórica sobre este particular. Esta explicación, si bien introduce una disyunción entre droga y palabra que no deja de ser interesante, es rebatible en lo que a adicicción se referiere, si se considera que Freud alcanzó la edad avanzada en admirables condiciones de agilidad y lucidez mental.

El 30 de abril de 1884, con tres años en la profesion de médico, Freud comienza a experimentar - sobre sí mismo, sobre Martha y sobre otros – los efectos de la cocaína. Habiendo leído los experimentos de Aschenbrandt sobre la administración de droga a soldados en maniobras con el fin de combatir la fatiga, intentará averiguar por qué vía la cocaína podía aliviar la angustia y la depresión. La carta del 21 de abril de 1884 en la que anoticia a Martha sobre "un proyecto terapéutico y de esperanza" es el primer antecedente sobre el asunto: "He leído últimamente algunas cosas sobre la cocaína, el ingrediente activo de las hojas de coca que algunas tribus de indios mastican a fin de aumentar su resistencia al hambre y la fatiga. Un alemán (se refiere a Aschenbrandt, 1883) ha probado este producto con algunos soldados y afirma que efectivamente sirve para hacerles más fuertes y resistentes. Ahora he hecho un pedido y por razones evidentes voy a probarlo en casos de enfermedades cardíacas y después de agotamiento nervioso, sobre todo en el terrible estado que se produce cuando deja de tomarse morfina (como en el caso del Dr. Fleischel)" .

 

Freud y la cocaina. Rosa Aksenchuk. Psikeba. Revista de psicoanálisis y estudios culturales

 

Sus experimentos prometedores lo llevan a escribir Uber coca, un artículo que sienta precedentes en los anales de la investigación científica porque introduce la cocaína en la medicina y satisface en todos los sentidos las exigencias que incumben a este género: descripción botánica de la planta, datos históricos detallados de su utilización en Perú, recorrido completo de la literatura científica que le había sido consagrada, fórmula química del alcaloide, estudio de los efectos en los animales, repertorio de lo que se sabe de sus efectos en el hombre con aporte de una experimentación original y un análisis argumentado de sus numerosas indicaciones en función de hipótesis que conciernen a las vías y a los modos de acción fisiológica del producto.

Para situar el alcance de Über Coca, sería conveniente dejar de lado lo que hoy evoca el término cocaína y acomodarnos al hecho de que esta no era entonces para nada un producto prohibido. La prohibición data de 1906. En los años 1880, la cocaína gozaba en los Estados Unidos de una inocente preferencia que superaba ampliamente los círculos médicos. El consumo de vinos que contenían coca – los vinos Mariani – era cosa popular. Cuando Albert Niemann [2] logra aislar el principio activo de la materia prima del Vino Mariani, la cocaína se vuelve objeto de una campaña promocional montada por Parke & Davis y otros laboratorios interesados en su distribución mundial. La propaganda emplea lemas similares: "No pierda tiempo, sea feliz; si se siente pesimista, abatido, solicite cocaína." La Coca-Cola iba a contener cocaína hasta 1903. La asociación contra la fiebre del heno había adoptado la cocaína como remedio oficial. En suma, el entusiasmo era casi general con respecto a este maravilloso sustento que fortifica el sistema nervioso, ayuda a la digestión, estimula los cuerpos fatigados, calma los dolores y libera de la toxicomanía a aquellos que están enredados en ella. La situación era muy diferente en Europa, donde se hablaba muy poco de la cocaína.

No hay que excluir que el interés suscitado por Über Coca se haya debido al hecho de que se trataba del mejor estudio europeo escrito hasta entonces. Es de notar, además, que el status que reviste nosológicamente la neurosis en sus inicios (1785), conforme con el modelo anátomo-clínico, responda a un modelo "lesional". De allí Allouch infiere que "si el discurso médico en el cual se inscribe se caracteriza por tomar su apoyo sobre el significante-amo de la lesión, la cocaína será ese objeto que en el lugar del Otro, dará consistencia a lo supuesto de esta lesión al ratificar en contrapunto su verdad. De allí que la cocaína no es y no podría ser un medicamento entre otros. Ella encarna, por confirmar la lesión, lo que es necesario designar como lo que es el medicamento. Resulta de ello que su acción no podría ser unívoca pues esta univocidad dejaría lugar a otra acción posible y, entonces, a otro medicamento. Über Coca marca esta posición eminente."

Por lo demás, el artículo muestra un tono de entusiasmo que Bernfeld no deja de destacar: Freud escribe por ejemplo acerca de un “don” (Gabe) de cocaína allí donde hubiese debido hablar, en términos científicos, de una dosis. Bernfeld extrae de ello, con razón, la conclusión de que ese texto está atravesado por una “corriente subyacente muy persuasiva”. Freud le escribe a Martha y habla allí de su texto como de un “cántico a la gloria de la cocaína”, confirmando así lo que le decía el 25 de Mayo cuando acababa de curar con coca a un enfermo afectado de un catarro gástrico: “Si todo va bien, escribiré sobre esto un artículo y espero que la cocaína se colocará al lado y por encima de la morfina. Ella hace nacer en mí otras esperanzas y otros proyectos. La tomo regularmente en muy pequeñas dosis para combatir la depresión y la mala digestión y esto con el más brillante éxito. Espero lograr suprimir los vómitos más tenaces, incluso si son debidos a algún grave padecimiento; en resumen, sólo ahora me siento médico pues he podido acudir en ayuda de un enfermo y espero socorrer a otros.”

Jean-Luis Brau en su Historia de las drogas, refiere que el amor tuvo la culpa de que el fundador del psicoanálisis no fuese el primero en descubrir las propiedades anestésicas de la cocaína. Se refiere al hecho de que cuando Freud decide emprender sus dos investigaciones paralelas: sobre los efectos anestésicos y como posible cura  para la adicción de los morfinómanos, su novia, que residía en Hamburgo, lo llamó para que acudiese a verla, y Freud encargó a su colega, el doctor Köningstein que continuase sus trabajos, quien a su vez se remitió al doctor Koller para terminar los experimentos. Koller logró utilizar la cocaína como anestésico local y resumió su descubrimiento en una comunicación a la Sociedad Oftalmológica de Alemania el 15 de septiembre de 1884 adquiriendo la posición célebre ante la comunidad científica tan añorada por Freud.

Luego de recetar cocaína en pequeñas dosis como antidepresivo, Freud publica sus Escritos sobre la cocaína donde sugiere seis campos para su aplicación terapéutica: 1) como estimulante, 2) para trastornos gástricos, 3) para la caquexia (pérdida de fuerzas y reservas alimenticias), 4) para curar a morfinómanos y alcohólicos, 5) en aplicaciones locales, y  6) como afrodisiaco.

Pero el pharmakon [3] reveló rápidamente su cara diabólica. Fleischl, su muy admirado colega, quien tomaba morfina para luchar contra los dolores causados por la amputación de un dedo de la mano, sucumbirá lentamente a los efectos de la cocaína recetada por Freud. Fleisch murió adicto a esta última. Freud cargó con esa muerte llevándola como acusaciones de su Superyó durante largo tiempo, como lo testimonió el sueño de “La inyección de Irma”. Este trágico desenlace ha sido tal vez una de las razones más poderosas que empujaron a Freud a insistir en el tratamiento por la palabra, descreyendo de los fármacos que asomaban entonces. Pues si, como señala Pierre Eyguesier [4], el encuentro de Freud con la cocaína marca "la puerta de entrada para la experiencia psicoanalítica de una manera tan decisiva como el autoanálisis", su ulterior abandono como pharmakon es concomitante al descubrimiento de la dependencia de las producciones histéricas a los hechos de lengua, lo que abrió la posibilidad del paso al tratamiento por la palabra.

En julio de 1885 Erlenmeyer prueba el tratamiento propuesto por Freud, pero observó que aparecían síntomas de estrés físico y mental en los pacientes durante el período de consumo y de abstinencia de este fármaco, que causaban alucinaciones visuales y auditivas, así como un síndrome maníaco agudo. Estos estudios hicieron que Erlenmeyer discutiera la ligereza con la que Sigmund Freud recomendaba el empleo de la droga como tratamiento de deshabituación de la morfina. Cuando Louis Lewin lanza un escandaloso ataque a las opiniones de Freud, que defendían a la cocaína como sustancia incapaz de provocar daño alguno, y se opone a su utilización para el tratamiento de los adictos a la morfina, Erlenmeyer se suma a la embestida y acusa a Freud de haber desatado sobre el mundo "el tercer azote de la humanidad", después del opio y del alcohol .

Desde los inicios de sus investigaciones Freud avizoraba en la cocaína un medio poderoso para aliviar y hasta suprimir sus propios sufrimientos. Desde sus primeras experiencias efectuadas sobre sí mismo, adhiere con entusiasmo a las tesis de Mantegazza, para quien la cocaína resultaba casi universalmente eficaz para mejorar los desórdenes funcionales agrupados bajo el nombre de neurastenia. Freud llamaba así al conjunto de manifestaciones patológicas que por entonces él mismo padecía: estados transitorios de fatiga, apatía, depresión, trastornos digestivos, crisis de ansiedad, síntomas neuróticos que perturbaban principalmente su capacidad de trabajo intelectual.

Dirá Freud: “El efecto psíquico del cloruro de cocaína en dosis de 0.05 a 0.10 gramos consiste en optimismo y una duradera euforia, que no muestra diferencia alguna con la euforia normal de una persona sana. No aparece la sensación de excitacion que acompaña los estímulos producidos por el alcohol. También produce la característica necesidad de emprender inmediatamente alguna actividad, típica del alcohol. Se nota un aumento del control de uno mismo y también que uno tiene gran vigor y es capaz de trabajar; por otro lado, si uno se pone a trabajar echa de menos ese aumento de la fuerza mental que el alcohol, el té o el café producen. Uno se encuentra sencillamente normal, y pronto le resulta difícil creer que se encuentra bajo los efectos de una droga.” Y: “He comprobado en mí mismo unas doce veces este efecto de la coca, que suprime el hambre, el sueño y la fatiga, y permite acentuar el esfuerzo intelectual.”

La acción de la cocaína se revela benéfica tanto para anestesiar las necesidades fisiológicas y hacer olvidar los dolores, como para despertar y motorizar el rendimiento físico e intelectual. Freud se hacía lenguas de la prodigiosa acción estimulante de la coca: “Todos las opiniones concuerdan en que la euforia despertada por la coca no va seguida de ningún estado de lasitud, de ningún tipo de depresión.”

Fernando Geberovich afirma que: “la cocaína pasó a ser para Freud el antídoto mágico, de un lado para anestesiar todo lo que, de fuente interna o externa, arriesgara ser un obstáculos que lo alejara de sus ideales, y del otro para estimular todo aquello que lo acercaba a ellos; ideales que pueden resumirse en una doble representación: la Naturaleza y sus secretos, Amor y Ciencia, Femenino y Pensamiento. Pero este “protector químico de los ideales” se transformará rápidamente en ídolo todopoderoso, como lo atestigua esta carta a su novia:“¡Ten cuidado, Princesa mía! Cuando vuelva te besaré hasta que quedes toda roja. (...) Este muy conocido pasaje muestra que, cuando el objeto de investigación pasa a ser el objeto en el cuerpo, el remedio se transforma en sustancia mágica a glorificar, y no podemos menos que constatar un fenómeno de erotización del ideal.”

Sobre este punto de coalescencia de lo mágico y de lo científico que Uber Coca deja traslucir, y que ha sido descuidado en la biografía freudiana al punto de reducir la relacion de Freud con la cocaina a un simple episodion – como se verá – , se asienta la tesis que Allouch desarrolla en “Letra por letra” cuando señala que “es por haber escrito su experiencia ligada a la cocaína en términos ligados a las exigencias universitarias, de un discurso científico, que Freud llegó a renunciar a los “beneficios” de esta substancia tan ponderada.”

Mientras Jones relega el asunto a un hecho episódico juvenil y a una falta de espíritu crítico que le impidió dar su verdadero alcance al hecho. Bernfeld asevera que el entusiasmo de Freud por conseguir cierto potenciamiento gracias a la droga no perseguía otro fines que los del trabajo; cuando, en rigor de verdad, en sus cartas a Martha abundan fascinantes metáforas guerreras organizadoras de la relación con su novia y sugerentes alusiones sobre los efectos “mágicos” del fármaco como realizar sin fatiga largos trabajos, mantenerse despierto a controlar el apetito, esto último lo lleva incluso a considerar la posibilidad de prescribirla para evitar los vómitos. Por otra parte, Byck, pródigo en elogios, se afana en presentar a Freud como precursor de la psicofarmacología, en una línea cercana a la de Moreau de Tours como la del experimentador que se toma a sí mismo como cobayo [5]; presentación desatinada [6] considerando que Freud se apartó tempranamente de sus investigaciones farmacológicas.

Con un tono de manifiesta decepción Freud calificará en 1925 a la cocaína como un "allotrion", palabra griega que en los medios científicos de entonces denunciaba peyorativamente la entrada en escena de un objeto extraño al universo de la ciencia. Esta decepción asociada -como pudo entreverse hasta aquí - con la muerte de Fleisch y las duras réplicas de Lewin, Erlenmayer y otros médicos alemanes o anglosajones, no carece de importancia, pues si bien y a pesar de todos sus esfuerzos científicos, Freud no descubre el principio universal de la acción de la cocaína habrá de seguir estudiando con aspiraciones científicas, pero no con las mismas herramientas, los "principios universales" de la subjetividad.

Del obstáculo de la acción de la coca sobre la subjetividad, pasará a dedicarse en Salpêtrière cuando se reuna con Charcot, al obstáculo de la anatomía "contra" la histeria.

 

 

Notas

[1] Con respecto a los primeros trabajos de investigación realizados por Freud, Ernst Jones señala que el concepto de unidad de células y procesos nerviosos parece haber pertenecido a Freud quien había hecho valiosas aportaciones sobre este tema. Aun así, el nombre de Freud no se menciona entre los numerosos pioneros de la teoría neuronal, como sí ocurrió con Wilhelm His, Auguste Forel y Ramón y Cajal.


[2] Albert Niemann fue el farmaceuta que descubrió la cocaína en forma cristalina.

[3] Pharmakon (lo que cura enferma) popularizado por Derrida, quien lo extrajo de Platón. En la antigüedad, el término pharmacon era utilizado para describir tanto a los medicamentos como a los tóxicos.Pharmacon = remedio y veneno.

[4] En:Freud devint drogman.

[5] Moreau de Tours, alumno de Esquirol, es considerado el padre de la psiquiatría experimental y el iniciador de los estudios sobre las farmacopsicosis; experimentos, estos, que lo llevaron a consumir hachís en su laboratorio. En su obra princeps, Du hachisch et de l'aliénation mentale (Del hachís y de la alienación mental), publicada en 1845, consideraba que los efectos de esa planta constituían "un medio poderoso y único de exploración en materia de patogenia mental".

[6] Puede consultarse el artículo titulado "Maldita cocaína" , publicado por Página 12 el 2/04/2000, que destaca las intenciones políticas que subyacen en Byck al presentar a Freud como precursor de la Psicofarmacología. http://www.pagina12.com.ar/2000/suple/radar/00-04/00-04-0...>

Artículo relacionado

[7] VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, "Peter Sloterdijk; Experimentos con uno mismo; Abstinencias, drogas y ritual" En Revista Oxigen, Nº 20 Febrero, 2006, (España),UE. http://www.revistaoxigen.com/Menus/articulos/vasquezrocca...

 

Bibliografía
ALLOUCH, Jean. Letra por letra. Traducir, transcribir, transliterar. Editorial Edelp

BERNFELD, Siegfried. “Les etudes de Freud sur la cocaine”, en Robert Byck, De la cocaine

BRAU, Jean-Luis. Historia de las drogas. Ed. Bruguera

EYGUESIER, Pierre. Freud devint drogman

GEBEROVICH, Fernando. Un dolor irresistible. Toxicomanía y pulsión de muerte. Ed. Letra Viva.

JONES, Ernst. Vida y obra de Sigmund Freud 1. Ed. Horm

FREUD, Sigmund. Uber coca en Escritos sobre la cocaína. Edit. anagrama

FREUD, Sigmund. Epistolario II. Hyspamerica

 


 

[*] Psicoanalista. Licenciada en Psicología. Universidad de Buenos Aires. Editora Asociada de la Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net. Directora de Psikeba, Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires http://www.psikeba.com.ar/. Coordinadora de Arès Atención Psicológica: http://www.arespsi.com.ar.

E-mail: rosak@speedy.com.ar

 

24/04/07

Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales - Número 4. Abril de 2007

 

Psikeba. Revista de psicoanálisis y estudios culturales
 

Postmodernidad y deconstrucción; el ámbito de la espectralidad - Simón Royo.

El paradigma del desencadenamiento. Lacan y el campo de la psicosis - José Méndez

Nietzsche. La ficción del sujeto y las seducciones de la gramática - Adolfo Vásquez Rocca

¿Feminización de la cultura? - Rosa María Rodríguez Magda

La teatralidad del amor cortés; el partenaire inhumano - Rosa Aksenchuk

La Filosofía en el futuro de los discursos antropológicos; Antropología Mística y Metafísica - Ernst Tugendhat

Badiou; ser, acontecimiento y ontología transitoria - Alejandro G. Piscitelli

Badiou y Derrida en los bordes del acontecimiento - Gustavo Celedón

Freud y Schoenberg. La prohibición mosaica de la representación y la renuncia pulsional - Néstor Braunstein

Hierofanía; entre lo sagrado y la abolición de la neurosis - Daniela Gutiérrez

Dolor y arte; Frida Kahlo - Alicia Wenger

"Outsider… deconstruyendo el arte desde fuera". Epistemología del arte marginal como práctica visual expresiva - Ramón Almela

Una reinterpretación postmoderna del arte ilusionista en Gombrich; Pinturas acerca de nada - Carlos Ortiz de Landázuri

La estela del delirio cyberpunk - Diego Saucedo Tejado

El Leonardo de Freud. Teorías estéticas y clínica de la lectura - Claudio Boyé

Adolescencia, anorexia y estructuración subjetiva - Marcela San José

Subjetividad, interioridad y mística en Wittgenstein - Víctor J. Krebs

Llamados autistas. Thomas, Klein y Lacan - Gabriel Guerrero

El Otro de la frustración - Daniel Larsen

La Mitología Psicoanalitica: La pulsión - Jairo Gallo Acosta

El manejo institucional del síntoma - Antonia Lara Edwards

Arte Conceptual y Postconceptual; de Duchamp a Joseph Beuys - Adolfo Vásquez Rocca


20/02/07

Hiperexcitación cultural y accidentes

por Jorge Ballario

 
Límites, excitación y accidentes

Revista Observaciones Filosoficas

 

Vivimos una época signada por el “vértigo, la velocidad y el apuro”. Constantemente surgen adolescentes y jóvenes que orillan y desafían al peligro, buscando esos límites internos que los contengan y que no poseen. Se inmiscuyen en un vértigo real producto de la velocidad o la altura, o un vértigo imaginario obtenido a través de drogas, en un intento inconsciente, desesperado e ilusorio de conseguir esas fronteras mentales, esos límites de los que carecen y a los que sienten como tan necesarios.

Los límites son estructurantes, lo hacen sentir a uno contenido, protegido, lo aíslan de los peligros; son como frenos mentales que se accionan automáticamente y le evitan al sujeto riesgos gratuitos e innecesarios.

La instauración de “la ley” con sus consecuentes límites mentales, está relacionada con la función paterna, con el rol del padre. Cuando hablo de la ley me refiero “exclusivamente a la ley mental”, ley simbólica; a esa ley que es capaz de contener, tranquilizar, ordenar, señalar, determinar, “delimitar” los comportamientos y conductas humanas. Esa ley es producto de una legislación muy especial, una legislación simbólica que se da “generalmente” en el vínculo del padre con su hijo, y fundamentalmente en “el aspecto prohibidor y corrector” del rol paterno. Es precisamente en este punto donde podemos encontrar una apreciable relación entre “la conducta alocada y vehemente” de muchos jóvenes y “el déficit en el mencionado aspecto paterno”.

Para evitar la angustia que genera esta falta de contención, esta ausencia de límites internos, muchos adolescentes y jóvenes los buscan inconscientemente en la realidad exterior; en esa frenética búsqueda “chocan” muchas veces con los límites que la realidad impone: la policía, las enfermedades y especialmente “los accidentes”, que desgraciadamente, en ocasiones suelen ser irreparables.

Artículo completo 

29/12/06

Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales - Número 3. Diciembre de 2006

Revista Observaciones Filosoficas
 

 Editorial

Peter Sloterdijk y Nietzsche; De las antropotecnias al discurso del posthumanismo y el advenimiento del super-hombre - Adolfo Vásquez Rocca

La noción de objeto perdido El objeto en Freud. Una lectura - Claudio Boyé

La atracción del vacío: la re-flexión de Georges Bataille - Christopher Gibrán Larrauri Olguín

Poderes del acúsmetro. En torno a la voz y la acúsmática; Lacan, Chion y Zizek - Gustavo Costantini

Encrucijadas actuales de la ética y el psicoanálisis- Daniel Larsen

Depresión. Genealogía de un afecto - Rosa Aksenchuk

Deleuze... “Contra el Imperio del Mal”. En torno a nuestra actual situación - Ricardo Espinoza Lolas

De la persistencia de la mirada al método paranoico-crítico; Dalí, Freud, Lacan - Carlos Gustavo Motta

Desterritorialización del rostro en Bartleby y Morimura - Patricio Landaeta

Peter Sloterdijk y la metafórica de la navegación - Pablo Gutiérrez Echegoyen

La pareja erótica contemporánea: Genealogía y condiciones de imposibilidad - María del Carmen Rojas Hernández - Esperanza Alonso Castañón

Lo inaprehensible en la educación: El cuerpo - Jairo Gallo Acosta

La lógica cartesiana, empirista y tecnicista como sustentación del ethos industrial del occidente moderno - Marcel de Almeida Freitas

Spinoza: la prudencia de una razón apasionada - Enrique Carpintero

Redefiniendo la Psicoterapia - Inmaculada Jauregui Balenciaga

"Acéphale" Georges Bataille y Pierre Klossowski, ferozmente religiosos - Adolfo Vásquez Rocca

Variación y no, de un acercamiento al Sueño del mundo como demarcación de la tarea de la razón reflexionante para un futuro no lejano - Diego Arenas

Boquitas Pintadas. O el objeto impuro del deseo - Daniela Oróstegui Iribarren

 

 

08/08/06

Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales - Número 2. Agosto de 2006

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Historiografía de la locura. El péndulo de la historia - Alfredo Aroca

Antipsiquiatría; Deconstrucción del concepto de enfermedad mental - Adolfo Vásquez Rocca

Causalidad, Ficción y Subjetividad. Ensayo sobre el problema de lo originario en psicoanálisis - Alejandro Bilbao

 El inconsciente freudiano, el lacaniano y los vestidos - Juan Carlos Mosca

La Venganza de Dioniso: Una lectura arquetipal de la violencia - Víctor J. Krebs

El atizador de Wittgenstein y el agalma de Sócrates a Lacan - Néstor A. Braunstein

El lugar del saber en la práctica psicoanalítica - Daniel Larsen

Toxicomanía y psicoanálisis. Del goce globalizado a la ética de la diferencia - Rosa Aksenchuk

La moda del «Ataque de Pánico» (O el vaciamiento del sujeto) - José Méndez

Real, imaginario y simbólico (una aproximación) - Mario Malaurie

El hipocuerpo: El cuerpo en el discurso virtual - Roberto Balaguer Prestes

La crisis de la noción de sujeto; desubjetivación y psicopatologías del yo - Adolfo Vásquez Rocca

La escisión de la subjetividad: el problema del tiempo en el hombre en diálogo con Zubiri - Ricardo Espinoza Lolas

Propugnación de la racionalidad de los brutos. DOCUMENTO. Lisboa 1753 - Miguel Pereira de Castro Padraõ

Una lectura existencialista de la narrativa del   primer Cortázar - María Elvira Luna Escudero-Allie

 

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Exposición “La condición posthumana” – Adolfo Vásquez Rocca

 

Directora: Lic. Rosa Aksenchuk  -  Editor Asociado: Adolfo Vásquez Rocca

 

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24/07/06

Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales

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PRESENTACIÓN

La página se abre en su contenido como una triple conjugación que anuda el psicoanálisis, la crítica del arte y los recursos de investigación filosófica, presentada por excelentes imágenes.

Este número analiza a la Postmodernidad desde una lucida crítica cultural.

En las lecturas de Adolfo Vásquez Rocca, Roberto Follari, Jorge Ballario, Daniel Larsen Roberto Balaguer Prestes, Daniel López Salort , Gabriel Cocimano y Rosa Aksenchuk, se van deslizando textos sobre un pensar la Postmodernidad en donde las categorías de la alteridad están definidas por la seducción y el simulacro, en tanto que como rescate apocalíptico la voz del psicoanálisis hace frente a la cybercultura de la sociedad voyerista posmoderna.

“El desafío de la diferencia, que constituye al sujeto especularmente, siempre a partir de un otro que nos seduce o al que seducimos, al que miramos y por el que somos vistos, hace que el solitario voyeurista ocupe el lugar del antiguo seductor apasionado. Somos, en este sentido, ser para otros y no sólo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo”.

El arte ha dado magníficos exponentes con tendencias a esta práctica parafílica: Salvador Dalí, Picasso, el marqués de Sade. El cine, arte voyeurista por excelencia, también inmortalizó obras que describen estas prácticas: Alfred Hitchcock, Kieslowsky, Brian de Palma han fisgoneado a través de una ventana para descubrir escenas eróticas o inquietantes. En varios filmes de Luis Buñuel, Federico Fellini o Pier Paolo Pasolini aparecen esos rasgos acentuados.

En el umbral de una nueva herida narcisista, de la fogoneada inminente muerte del psicoanálisis, de su supuesta agonía, éste se enfrenta con numerosos interrogantes ligados a la profunda y creciente transformación producida por la cultura posmoderna, sin perder la brújula de centrar al sujeto en su singularidad. Aún así, no es menos cierta la patética tendencia del afincamiento del goce en el hablante, al ser el hombre invadido por la actual coyuntura histórica y quedar funcionando como maquinarias, como seres digitales, binarios.

Así, en medio de la lucha entre los apocalípticos y los integrados, de los cosmopolitas y los fundamentalistas, frente al proceso de globalización actual, de la era del vacío, la voz del psicoanálisis se lanza como un sonido capaz de ir más allá de la descripción o de la aventura ficticia.

En la globalización neoliberal, tienden a desaparecer de la realidad visible los aspectos y matices de la subjetividad humana, los que reaparecerían en forma sintomática. En este régimen se alentaría implícitamente una uniformización en lo esencial (pensamiento único, fin de las ideologías, el dinero como valor supremo), para relajar al máximo el terreno de las apariencias, es decir fomentar una especie de “aparente libertad” (modas estrafalarias, conductas y costumbres –solitarias o grupales– excéntricas, etc.). Pero los síntomas que constituyen parte de esa realidad no visible, y que son cada vez más intrincados –en consonancia con lo abarcador y la creciente complejidad del saber científico–, marcarían nuevamente la diferencia. Aunque el arsenal médico que los espera promueva otra vez la unificación.

La ironía posmoderna, el bastardeo imaginario, el holocausto mental neoliberal, instalados como cybercultura, no operan meramente como una re-presentación aristotélica de algo exterior a sí, sino que establecen sus propias situaciones porque crean simulaciones interactivas donde lo digital no tiene género, es comunicación no-corporal, es simulación del cuerpo y de las sensaciones; al espacio recibido por la especie humana hemos agregado otro espacio: uno que no es tal sino que lo simula a la vez que se aleja de lo que copia.

El tecnofundamentalismo transgrede límites, y transmuta el objeto en lo objetual, lo real en lo virtual, lo vital en lo digital . Este reinado de la más cruda impermanencia temporal y del espacio sin cuerpo, refuerza paradójicamente una masiva adhesión a éticas hedonistas y subjetivas, como desesperada reacción ante lo no-natural.

De manera que lo posmoderno no es “lo contrario” de lo moderno, sino su rebasamiento. Es la modernidad misma que invierte sus modalidades y efectos culturales. El descrédito de la razón, la ciencia y la técnica no ha surgido de una “negación simple” de estas, sino de su concreción histórico-factual, de su realización”.

Referencia a PSIKEBA en El Otro Psi | Buenos Aires. Edición de Julio de 2006
Publicación Mensual especializada en Psicología Clínica. http://www.psi-elotro.com.ar/

 


PSIKEBA - Revista de Psicoanalisis y estudios culturales
Número 1 - Enero / Abril de 2006

El grado cero de la herencia. Hacia una teoría de la subjetividad en psicoanálisis - Alejandro Bilbao


William Burroughs y La Metáfora Viral. Postmodernidad, compulsión y Literatura conspirativa. - Adolfo Vásquez Rocca


Freud y la cocaína: ¿experimentos con uno mismo? - Rosa Aksenchuk


La voz del Psicoanálisis frente a las nuevas tecnologías - Roberto Balaguer Prestes


La ironía posmoderna - Jorge Ballario


Muerte vs. muerte. Evolución de la Teoría de las Pulsiones - Mario Malaurie


¿El antisemitismo o el judaísmo en los orígenes freudianos? - José Méndez


La ficción como conocimiento, subjetividad y texto; de Duchamp a Feyerabend - Adolfo Vásquez Rocca


Cybercultura: cumbres y abismos - Daniel López Salort


Estructuras discursivas en Lacan; Artistas, terroristas y canallas - Carlos Norberto Mugrabi


Relato de invertidos: la masculinidad hegemónica - Daniela Aspeé Venegas


Nietzsche; De mythos y maravillas - Ricardo Espinoza Lolas


La anorexia; una patología de la modernidad - Inmaculada Jauregui Balenciaga


Heidegger y el nazismo. Palabra, silencio y política - Alberto Constante


Foucault y Sade; Arquitectura y sociedad disciplinaria. La ilustración y sus espacios
Lic. Victoria Streppone - Rodrigo H. Amuchástegui

 

AUTORES CONTEMPORANEOS

 

Psicoanálisis

 

Sigmund Freud

Jacques Lacan

Sandor Ferenczi

Melanie Klein

Donald Winnicott

Slavoj Žižek

 

Filosofía

Friedrich Nietzsche

Martín Heidegger

Ludwig Wittgenstein

Jean-Paul Sartre

Louis Althusser

Peter Sloterdijk

 

Psiquiatría

Philipe Pinel

Jean E. Esquirol

Wilhelm Griesinger

Emil Kraepelin

Gaetan G. De Clérambault

 

Literatura

Franz Kafka

James Joyce

Antonín Artaud

Jorge Luis Borges

Ernesto Sábato

Adolfo Bioy Casares

Julio Cortázar

 

ARTE

Exposiciones

Exposición La Condición Posthumana - Adolfo Vásquez Rocca

 

Artículos

Francis Bacon; el desgarro de la carne y la deriva del Yo - Adolfo Vásquez Rocca

Comentario sobre "La condición posthumana". Exposición de Adolfo Vásquez Rocca - Rosa Aksenchuk

Dolor y Arte: Frida Kahlo - Adriana Alicia Wenger

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