
Charles Bukowski vivió en el reverso del “sueño americano”. El de los perdedores, los alcohólicos, los mendigos, las prostitutas, los desahuciados, las peleas de bar, la criminalidad, los empleos basura y la gente “sin futuro”. Todo esto formó parte del universo underground de Bukowski. Un autor que se ganó a pulso el título de último escritor maldito del siglo XX y que construyó una obra con gran brío, identidad y en una actitud que niega las estructuras formales, con un realismo intensamente sucio y dosis de surrealidad.
Nació en Andernach (Alemania), el 16 de agosto de 1920. Hijo de un militar estadounidense llamado Henry Bukowski y de una mujer alemana de nombre Katherine Fett. Su familia emigró a Estados Unidos cuando él era chico.
Vivió una infancia conflictiva, en permanente confrontación familiar, soportando las palizas que le daba su padre. Este ambiente lo condujo desde muy niño al consumo de alcohol y a la literatura, deleitándose con las historias de Ernest Hemingway, Henry Miller o David H. Lawrence.

Tras culminar sus estudios en el instituto, comienza a estudiar periodismo, pero abandona a los pocos meses y enfatiza su vida bohemia. Fue practicante de boxeo, aficionado a las apuestas y bebedor empedernido.
Su trayectoria literaria da inicio en la década de los 50, cuando escribía poesía y relatos para revistas como "The Outsider".
Su único trabajo fijo fue en el correo. Renunció después de doce años, a los 49, y empezó su primera novela. "Cartero (Post Office)" (1971).
Crearía un alter ego, al que denominó Henry Chinaski, quien aparece en casi todas sus obras.
En 1942 se fue a vivir con Jane Cooney Baker, una mujer diez años mayor que conoció en un bar. Durante una década se dedicaron a vagar por la ciudad y a tomar cantidades enormes de alcohol. Pero esta primera historia de amor no tuvo un final feliz: ella murió intoxicada y él, con sólo 35 años, estuvo a punto de morir a causa de una úlcera. Esta experiencia quedó registrada en la película Barfly, conocida también como “Mariposas de la noche” del cineasta francés Barbet Schroeder y basada en un guión del mismo Bukowski, un film que si bien – como se ha dicho - pone el acento en aspectos hilarantes del guión, contó con la brillante interpretación Mickey Rourke en el rol de Bukowski – quizas el mejor trabajo de su carrera artística.

Si bien se lo supo incluir dentro de corrientes como la del filo-hippie – a la que pertenecía Richard Brautigan (un genial maestro de agudos relatos cortos caido en el olvido), permaneció ajeno a cualquier capilla, institución o movimiento literario. Si una denominación de este tenor cabría, creo que esta podría ser: El último beatnik, (y por qué no el “Primer punk”). Como exponente del Beatnik o “generación Beat”, aún cuando nunca se asoció con alguno de sus líderes como Jack Kerouac , Neal Cassady, William Burroughs, o Allen Ginsberg, podría decirse que Bukowski compartía la misma lucha que estos autores manifestaban en contra de los valores tradicionalistas y puritanos de Estados Unidos, contra el "American Way of life", un repudio implícito a los valores comerciales.
A más de diez años después de su muerte, ocurrida el 9 de marzo de 1994, nadie ha podido ocupar este puesto en la literatura contemporánea. Él es la reencarnación de la escritura sucia, salvaje y hostil. En este caso, tanto la vida como la obra del autor están a la misma altura. Es decir, en la estratosfera.

Las novelas y relatos de Bukowski suelen ser cimentados en experiencias autobiográficas, como la citada "Cartero" (1971). "Factotum" (1975), "Mujeres (Women)" (1978), "La senda del perdedor (Ham on Rye)" (1982), "Hollywood" (1989), "Pulp" (1994), "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones (Erections, Ejaculations, Exhibitions and general tales of ordinary madness)" (1972), "La máquina de follar (Fuck Machine)" (1977), "Música de cañerías (Hot Water Music)" (1983), o "Escritos de un viejo indecente (Notes of a Dirty Old Man)" (1969), manteniendo una mirada corrosiva y cáustica a los escenarios, ambientes, personajes y sensaciones más repelidas de la existencia, horada con mordacidad y provocación en el sórdido universo underground del que el propio autor es protagonista.
La escritura poética, si bien menos popular, fue elogiada por Jean-Paul Sartre. Algunos de sus mejores textos se encuentran en "Los días pasan como caballos salvajes sobre las colinas (The Days Run Away Like Wild Horses Over The Hills)" o "El amor es un perro del infierno (Love is a Dog from Hell)". Transcribo uno de sus poemas:
A la puta que se llevó mis poemas
Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por Dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el rincón
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de cincuenta,
pero mis poemas no.
No soy Shakespeare
pero puede que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
Siempre habrá dinero, putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
"veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía."
LINKS
Charles Bukowski versus Hank Chinasky
Bukowski, viaje a las cloacas por Jesús G. Yáñez
La generación Beat en 45 páginas

23:55 Anotado en Figuras, Literatura | Permalink | Comentarios (4) | Email esto | Tags: blogsenespanol, Blogs, en, espanol