![]() Boy. Ron Mueck |
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Este maestro del hiperrealismo (1958), que actualmente vive y trabaja en Londres se dio a conocer en la polémica exposición “Sensation”, de la Royal Academy de Londres en 1997. Su obra, en un ominoso juego de hiperrealidad, va más allá de lo real. Del gigantismo en Untitled (“Boy”), a la escala real del “recién nacido” Baby, 2000. En CAC (marzo de 2007), Ron Mueck da a luz a un bebé de cinco metros. La exposición muestra un documental sobre su vida e imágenes de cómo crea. En cuanto a “Boy”, fue mostrada en 1999 en el “Millenium Dome” y más tarde se exhibió en la “Biennale de Venecia”.
Ron Mueck en la 49 Bienal de arte de Venecia La 49 Biennale Internazionale d’Arte di Venezia, 2001, con la que se inauguraba el siglo XXI, mostraba sin atenuantes, como lo quería Harald Szeemann, su curador, los múltiples rostros de la humanidad. Lo que resultó llamativo era el hecho de que se exhibían de lado a lado piezas que hacen referencia a una dimensión humana con otras que descalifican la proporción humana como principio filosófico-estético. Dos obras podrían colocarse como el alfa y el omega de esta exposición: la impresionante escultura monumental de Ron Mueck colocada a la entrada de una de las bodegas de exhibición, que hace perder la noción de equivalencia entre la estatura humana y la de la construcción que la encierra. Y, por otro lado, los videos de Chris Cunningham (1970); el primero de estos muestra a un mono disecado al cual se le han adaptado prótesis humanas para golpear rítmicamente una batería.
Sensation“Sensation” fue la muestra que causó grandes polémicas y otras reacciones extremas entre los críticos y el público. A pesar de la agresiva competencia en la muestra londinense, Mueck se hizo un hueco que le otorgó portadas internacionales. La pieza que expuso en esa ocasión era “Dead Dad”. Dead Dad era la recreación de su padre muerto (a menor tamaño que el original, simulando los 21 gramos del alma que pierde el cuerpo sin vida). Hasta la fecha ha creado 35 obras en una década. Y si uno se acerca a las que están vivas, parece que aún respiran.
Esa exposición incluyó también a otros “nuevos” artistas británicos como Damien Hirst y los hermanos Jake y Dinos Chapman, que llevan su quehacer a extremos definitivamente estremecedores. Su trayectoria hiperrealista nació en 1996. Una de sus esculturas, Pinocchio, formó parte de una exposición de la pintora Paula Rego (su suegra), y allí recibió una propuesta para formar parte de un grupo de trabajo. Aceptó y un año después la Sensation Young British Artists from Saatchi Collection de Londres pasó a la historia por sus contenidos transgresores: una Virgen del porno, niños con penes en vez de nariz o representaciones de asesinos en serie.
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19:40 Anotado en Arte Contemporáneo, Escultura, Gallery | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: ron-mueck, hiperrealismo, arte-contemporaneo, escultura, hiperrealidad
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Espléndida panorámica desde la Torre Eiffel [París] realizado por el fotógrafo Eric Rougier . Por si aun no te familiarizaste con este tipo de imágenes, mete mano sin miedo y juega: muévela para todos lados.. arriba, abajo, aléjala, acércala, de nuevo... vamos! Resulta divertido ver -no sólo el glorioso panorama desde la Torre - también échales un vistazo a los turistas... el de pelo rojizo está algo aburrido... ¿que opinas? ¡Hay que tener "talento" para aburrirse en París!!! Sigue jugando, verás que puedes llegar a divisar hasta mínimos detalles, el otro chico creo que está algo resfriado... Bueno, corto con mis "especulaciones" y te invito a que le saques jugo a esta excelente panografía. Cariños!!!!
09:55 Anotado en Ciudades posmodernas, Fotografía, Gallery, General, Panorámicas 360º, Photo, Turismo | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: torre-eiffel, paris, francia, france, panomaric, foto, fotografias
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Para leer, mirar, comer, elegir, escuchar y pensar nuevas categorías.
LIBROS QUE SÍ
La novela luminosa, de Mario Levrero. Inmersión total en el mundo interior del escritor uruguayo. Me resultó adictiva. (Laura Kopouchian)
Los dos volúmenes de los Relatos de Cheever. Vale la pena leerlos de un tirón, es un placer non-stop. Los que se conocían se disfrutan el doble y dan ganas de leer todo Cheever otra vez. (Esther Cross)
La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, de Peter Hoeg. Maravillosa novela policial casi sin policías, con protagonista groenlandesa especialista en hielo. (Marcela Basch)
Muerta de hambre, de Fernanda García Lao. Con un lenguaje sorprendente y una voz narrativa que atrapa y fascina, cada capítulo podría ser leído como un poema en prosa. Está tan bien escrito que da ganas de devorar el libro entero, o saborearlo lentamente, cada página como un caramelo duro. (Annakarin Thorburn)
Madre Noche, Kurt Vonnegut. Un espía americano sobrevive en la Alemania nazi como propagandista del régimen y se lo toma con demasiado buen humor. Hay que leer todo Vonnegut, pero éste, un par de veces. (Eugenia Zicavo)
Retórica especulativa, Pascal Quignard. El lenguaje desnudando toda su potencia estética al servicio de una visión del hombre a lo largo de la historia que te enfrenta a lo más sublime y lo más desgarrador de la condición humana. Una experiencia reveladora en el terreno de las ideas y todo el espanto de la belleza y del horror recorriéndote el cuerpo sin que puedas explicarte como. (Daniel Flichetrei)
Gestualidad Japonesa, de Michitaro Tada. La discreción y la sutileza de la gestualidad japonesa recorrida por este antropólogo que es más escritor que investigador. (Amalia Sanz)
Entre los muchos me inclino y reverencio de forma total y fervorosaa Versos para despejar la mente, que reúne los tres primeros volúmenes poéticos de Francisco Gandolfo. También Tiempo de regalos y Entre los bosques y el agua, de Patrick Leigh Fermor. (Christian Kupchik)
Como ser buenos de Hornby Nick. El autor nunca trata de quedar bien con el lector. No le hace falta. Extrema la trama hasta que consigue una paradoja. Nunca se sabe con cuál de los personajes es preferible identificarse. Además es divertido. (Ricardo Coler)
Este domingo, de José Donoso (Punto de Lectura). La leí hace veinte años (en la edición de Club Bruguera) y ahora la estoy releyendo con el mismo placer que sentí entonces. Esta novela del gran Donoso es un libro querible, profundo, entretenido, angustiante y sólido por todos sus lados. (Sergio O. Olguín)
LIBROS QUE NO
Travesuras de una niña mala, de Mario Vargas Llosa. Una vergüenza. Una historia armada en base a casualidades: los protagonistas se conocen en Perú, se ven en Paris, se ubican en Japón, se cruzan en Estados Unidos y siempre de casualidad, porque sí, porque soy Vargas Llosa. (R.C.)
Adulterios, de Woody Allen. ¿Es que Allen no tiene un equipo de asesores, publicistas, agentes de prensa, managers, amigos, gente que lo quiera, alguien que le prohíba publicar diálogos tan obvios y poco ingeniosos como éstos? (A.S.)
Sex Horóscopo 2007, de Mariángeles (Martínez Roca). ¿Dónde están las asociaciones feministas cuando se las necesita? ¿Cómo permiten que el libro más idiota del último año esté escrito en femenino? ¿Por qué no me dejan ni siquiera la esperanza de que lo que dice de Acuario también me vaya a pasar a mí, eh? (S.S.O.)
Hasta que te encuentre, de John Irving. Semi-autobiografía a la que parece faltarle edición, y no porque tenga mil páginas. La prosa carece de belleza, los personajes –uno de los cuales es el pene del alter ego de Irving- no son atractivos, y la trama no va a ninguna parte. (L.K.)
Soy Charlotte Simmons, de Tom Wolfe. A menos que lo lean en inglés, o que estén estudiando en los problemas de la traducción, o cierta vertiente particular de las jergas españolas jóvenes del año pasado. Demasiados "guay" para 897 páginas. (M.B.)
El camino del norte, de Horacio Vázquez Rial, por pretenciosa y oportunista. Asimismo, toda esa ola de niñas locas "yo te voy a contar todo lo que siempre quisiste saber sobre el alcohol, lesbianismo, anorexia, locura, etc." (C.K.)
La vida descalzo, de Alan Pauls. Esas frases interminables, ese rictus prolijito y pulido no tiene nada que ver con el espíritu de andar con arena en los pies. Alan, al menos, te hubieras sacado las medias.(E.Z.)
Travesuras de la niña mala, Mario de Vargas Llosa. Fiel a su estilo, demuestra, una vez más, que alguien puede tener habilidad y escribir libros complacientes y malos. (E.C.)
PELICULAS QUE SÍ
Hierro 3, de Kim Ki-duk. Bellísima historia de amor entre un marginal que estudia para espectro y una esposa aburrida de serlo. El personaje central no habla y esta película coreana tiene como centro un tema de Natacha Atlas. "A lo que más se parece la vida humana es al hierro. Si la empleas, se desgasta. Si no lo haces, la consume el óxido." (Marco Porcio Catón, 234-149 a. de C.). (C.K.)
La mosca y su secuela El regreso de la mosca, ambas con Vincent Price. Efectos especiales que hoy provocan ternura. El final de la primera película es extraordinario. En la secuela, la escena de la fallida teletransportación entre uno de los personajes y un conejillo de Indias es hilarante. (L.K)
Little Miss Sunshine. Una película chiquitita, género Sundance–Familias disfuncionales, que cumple con todo lo que promete: emoción y risas bien mezcladas. (M.B.)
La canción más triste del mundo es una de las películas más lindas del planeta. A algunos no les gustó este brillante delirio de Guy Maddin. Es raro, pero hay gente así. (A.S.)
Noi el albino. Un descanso absoluto del calor, los ruidos y el smog. En un pequeño pueblo islandés el adolescente Noi vive con su abuela y pasa los días evitando la escuela. Se mueve en el frío extremo, en la nieve y el silencio que cubre todo, entre la única librería y la única cafetería del lugar. Tragicómica y espléndida. (A.T.)
Volver, de Pedro Almodóvar: el universo visto con ojos de mujer. Hombres como rudimentarios primates y toda la potencia del género femenino en un estrecho mundo hecho de tumbas, viento, incesto, sangre, pasión y las inefables caderas de Penélope Cruz. ¿Qué más se podría pedir? (D.F.)
Buenas noches, buena suerte. Para resumir: excelente. (E.C.)
Kids (Larry Clark), Thirteen (Catherine Hardwicke), Réquiem para un sueño (Darren Aronofsky). Me dio por las historias de adolescentes, chiquitos que se drogan mucho y terminan mal. O no tanto. (E.Z.)
Miss Little Sunshine es buenísima. Americanos haciendo Almodóvar. Lo más impactante es que les sale bien. Se van un poco de madre en un par de escenas pero el resto es fantástico. (R.C.)
PELICULAS QUE NO
¿Cuánto me amas? Nada, ni un poco te amo. Monica Bellucci y Gerard Depardieu hacen el ridículo. A los pocos minutos me di cuenta de que no era una comedia. Nunca me reí tanto. (R.C.)
La vida es un milagro (Emir Kusturica), Millones (Danny Boyle): Dos ejemplos de cómo el exceso de realismo mágico puede destruir a algunos grandes directores. Al final Subiela, hizo escuela. (E.Z.)
Miami Vice. Larguísima y aburrida. Colin Farrell es un muñeco de cera y Gong Li parece preguntarse qué hace allí, al igual que el espectador. La única parte divertida es cuando los protagonistas dicen: "¡Vamos a La Habana!" y aparecen en Atlántida, Uruguay. (L.K.)
Secreto en la montaña. Para resumir: demasiado larga. (E.C.)
Los filmes "objetivos" del conflicto árabe-israelí, el 90% de las comedias yanquis, las verdades políticamente correctas francesas, el pretendido estilo cool de buena parte del cacareado "nuevo cine argentino" (exceptúo a Lisandro Alonso, Lucrecia Martel y Mariano Llinás). (C.K.)
Estoy harta de los celebradísimos hermanos Dardenne (Rosetta, El hijo, El niño). Ellos juntan palmas y trofeítos mientras siguen mostrando, con una cámara en mano intolerable, la degradación entre los humillados, ochenta años después que Arlt y Astier. (A.S.)
MÚSICA QUE SÍ
Cualquier CD del exquisito cantante, compositor y director de cine siciliano Franco Battiato. Un genio absoluto. (L.K.)
Paula West, todos sus discos. (E.C.)
En la banda de sonido de mi vida (especialmente cuando viajo en colectivo) resuena con cierta insistencia A fraction of you, el primer disco de Fredrika Stahl. Esta cantante y pianista sueca de 21 años canta en francés y en inglés temas jazzeros compuestos por ella y por su banda. Apunta a convertirse en la nueva Diana Krall. (S.S.O.)
Yann Tiersen, Stephan Micus, el Quinteto Nobuko Yasuda (tango), La Folia, de Jordi Savall. (C.K.)
Madar, Jan Garbarek & Anouar Brahem: el saxo austero y refractario a toda concesión edulcorante del noruego Jan Garbarek se abraza con el oud (laud árabe) de Anouar Brahem y la tabla de Ustad Shaukat Hussain. Una trama conmovedora tejida con sonoridades y silencios que te traslada a una atmósfera despojada de estruendos y te confirma la soledad brutal con que habitamos el universo. (D.F.)
Machine gum, de Jerónimo Saer (el mismísimo hijo de Juan José). Es bello como esperanza, deseo y alegría pura. Influencias mezcladas con gran precisión: la producción tiene elementos electrónicos, de hip hop, de música del mundo, voces de París y Buenos Aires. La música es tranquila y movida, acaricia y pincha, te relaja y te despierta. (A.T.)
Julie Delpy. De pronto, el mundo se llenó de francesitas que, además de ser lindas, cantan divinamente. Julie –que también actúa, dirige, escribe guiones y compone sus propios temas– es una de las que ocupa la cima. El disco que lleva su nombre es para escuchar una y otra vez. (A.S.)
Me sigue gustando el pop delicado y cantabile de Sebastián Rubín. Su último disco se llama Esperando el fin del mundo. (M.B.)
Marvin the Album y Shape, Frente: Escucho a estos australianos hace diez años. Y sobreviven.(E.Z.)
MÚSICA QUE NO
The eraser, Thom Yorke: No era necesario grabar todo lo desechado por Radiohead. (E.Z.)
Pobrecito Migue García. Tan parecido al padre que impresiona: misma cara, mismo cuerpo, mismos movimientos, hasta la misma voz. Es casi un clon, pero un clon vacío de alma, como un zombie. Basta escuchar sus canciones. (M.B.)
Los covers. Más allá de los pastiches del tipo tango&bossa, zamba&bossa, tap&bossa, que inundaron el mercado el último año, el nicho de los covers parece no tener límites. ¿Es que tan pocos tienen buenas ideas para nuevas canciones? (A.S.)
¿Alguien me puede explicar qué tiene el tal Vicentico? Desafina más que Fito Páez - pero no compone como él. Encima, lo pasan todo el tiempo en el supermercado. (L.K.)
Brad Mehldau Trío. Day is Done. (E.C.)
Bossa / Reggae / Carnavalito / Polka Stone: era mejor el cable musical de las grandes tiendas. El homenaje a Calamaro. Calamaro. Agüero o Tévez… ¿cantando? (C.K.)
LUGARES QUE SÍ
La feria de Tristán Narvaja, en Montevideo. Libros inhallables, antigüedades, animales, discos viejos, plantas, ropa y hasta dentaduras postizas usadas, en una atmósfera muy especial. (L.K.)
Los desiertos: cualquiera. "El desierto es consistencia, el desierto es coincidencia, es el lugar de retención de toda pretensión" (Théodore Monod, Méharées). (C.K.)
Bar "El Cairo", Rosario: un espacio enorme pero que preserva la intimidad de una mesa de café. Libros, diseño respetuoso de la historia del lugar, un éxtasis de sambayón en la mítica tortilla El Cairo y el fantasma tierno del negro Fontanarrosa recibiendo a los visitantes. (D.F.)
Georgia del Sur, la isla favorita de los navegantes solitarios. Lejos de todo, en el meridiano de Groenlandia. Montañas, glaciares, pingüinos y renos, estaciones balleneras abandonadas. (M.B.)
Galería Sara García Uriburu: Después de un largo pasillo, uno de los más lindos patios escondidos en mitad de la Recoleta. Uruguay 1223.(E.Z.)
Patrice I (Hipólito Yrigoyen y Matheu): una de las fondas destacadas en la Gira de Bodegones 2006 del grupo El Entorno (del que formo parte). Comida rica a buen precio y muy buena atención. Los puntos culminantes: la picada gratuita que te dan al llegar y el budín de pan casero con pasas de uva y nueces. (S.S.O.)
Bar Saint Moritz ( Esmeralda esquina Paraguay ). El tiempo está detenido en esa combinación precisa –y preciosa– de maderas oscuras, mantelería roja y amarilla y sillas de cuero colorado. (A.S.)
Microcentro a la noche. (E.C.)
LUGARES QUE NO
Microcentro de día. (E.C.)
Cualquier cine, cualquier sábado a la noche: Parece que la gente desconoce que las salas abren todos los días, desde temprano. (E.Z.)
San Telmo. Siempre fue gris y con las veredas angostas. Ahora además está lleno de turistas, y encima hay robos internacionales. (M.B.)
El Estadio Monumental: se ve todo más lejos que en un televisor de 14 pulgadas. El frío que hace en sus tribunas es sólo comparable a la heladera pectoral de los habituales ocupas de la popular local. (S.S.O.)
Nordelta, o de cómo el hombre se las ingenia para degradar cualquier huella del Paraíso. (C.K.)
Cabo Polonio, Uruguay. Bueno, puedes ir si te encantan los hippies, si las focas muertas te parecen divinas y si encuentras pintoresco el olor a excremento de caballo. Si no, no. (A.T.)
La costa de Vicente López cuando el intendente cumpla sus ambiciones faraónicas y de las otras: edificios "con vista al río"; eufemismo por "que tapan la vista al río y contaminan la zona". (L.K.)
Countries. Si sos mujer de vida ligera, te matan. Si sos mujer preocupada por los niños perdidos, te matan. Además, claro, está lo de vivir en una burbuja y todo eso. (A.S.)
ANIMALES QUE SÍ
La anfisbena de Brunetto Latini citada por Borges: "Es serpiente con dos cabezas, la una en su lugar y la otra en la cola; y con las dos puede morder, y corre con ligereza, y sus ojos brillan como candelas". (L.K.)
Perro. (E.C.)
El lagarto overo: admiro su inmemorial capacidad onírica. El lagarto Juancho. Las suricatas, pero sólo porque viven en Madagascar –no en la película–. (C.K.)
El oso polar, el hipopótamo, el pingüino, los elefantes marinos: en tierra, nadie daría dos pesos por la destreza de todos ellos, pero en el agua son sutiles, livianos, bellos. (A.S.)
Conejos. Muy populares en Madrid entre adultos sin hijos. ¿Sustituto de qué? Da igual, son suaves, calentitos, fieles y tontos. Además hacen ruidos agradables dándose la vuelta o mordisqueando zanahorias y uno nunca se siente solo. (A.T.)
Pingüinos. Ninguna connotación política. Se supone que son aves pero no vuelan: nadan. Unos bichos muy simpáticos, con sus panzas lustrosas y su pasito vacilante. (M.B.)
Caballos: Sobre todo, al galope. (E.Z.)
Antes el mejor amigo del hombre era el perro, ahora el animal que más lo beneficia parece ser el lactobacilo que viene en el Actimel. (R.C.)
El perro raza perro, el perro sin pedigree. Ése que te hace sentir que estar acompañado es posible. El perro que aúlla mal cuando te morís y lo dejás solo. (S.S.O.)
ANIMALES QUE NO
Oso Panda. Un vago: es un gran trepador pero siempre está en el suelo; podría comer carne, pero le da fiaca y prefiere pasarse 18 horas al día mascando bambú –claro, no hay que cazarlo–. Para peor dicen que no es un oso. (A.S.)
El gato castrado macho en posesión de mujer single (soltera, divorciada o viuda). Me dan impresión. El resto de los gatos me dan desconfianza. (S.S.O.)
Desaconsejo los peces de pecera porque son de vida corta. Cuando se mueren es un drama y si no hay drama, peor todavía. Es la especie animal que nos enseña que morirse no tiene la menor importancia. (R.C.)
Caracoles: vivos no me gustan para nada. En salsa, es otra cosa.(E.Z.)
Focas. Si alguna vez una foca los mira fijo y se acerca amenazadoramente, no corran, porque la foca corre más rápido, y su mordida llega hasta el hueso. Hay que mantener la calma y hacer ruido para asustarlas. (M.B.)
Los caracoles de jardín que se meten en mi buzón del correo y se morfan todos los papeles. Me da cosa matarlos porque crujen y largan juguito. (L.K.)
Palomas. (E.C.)
Las ratas, sobre todo aquellas que roen en los ambientes laborales. El conejo Buggs Bunny, demasiado flaco y demasiado listo. (C.K.)
COMIDAS QUE SÍ
El lehmeyún, mal llamado empanada árabe. Simple y delicioso. Mejor si es de la panadería Medio Oriente o del restaurant de la Asociación Cultural Armenia. (L.K.)
Pamplona uruguaya (sin papel). Las parrilladas de La Villa, en las afueras de Miramar. La comida polaca del Club Polaco. Las tortillas de El Cortijo, fonda que me enseñó Olguin (Stgo. Del Estero y Rivadavia). (C.K.)
Satay chicken. En el barrio chino venden unos sobres mágicos: el A contiene el polvito para macerar los pedazos de pollo, y el B, lo necesario para hacer la salsa de maní picante. Después se asa como brochette. (M.B.)
Tallarines: Aunque me encantan las ostras, el sushi, el pulpo (y todo lo caro que viene del mar) si tuviera que elegir un plato para comer por toda la eternidad, unos tallarines, estarían bien.(E.Z.)
El dulce de batata. Compite cuerpo a cuerpo con el dulce de leche pero supera con creces a la crema, al sambayon y al chocolate. Desconfíen de quienes opinan lo contrario. Si usted opina lo contrario, lo más probable es que su ex marido o su ex esposa tengan razón en todo lo que dicen. (R.C.)
El pastel de papas: sin pasas de uva, doradito de queso arriba, con huevo en el interior. Nuez moscada en el puré, infaltable. Y la carne picada levemente picantita. (S.S.O.)
La combinación papa + carne es insuperable: hamburguesas con papas fritas, milanesas con puré, lomo a la pimienta con papas a la crema, costillas con papas rosti, pastel de papas… podría alimentarme de esos dos elementos siempre. (A.S.)
COMIDAS QUE NO
La ensalada de remolacha y berro: dos asquerosidades unidas para formar una asquerosidad mayor. Falta que le pongan radicheta y ahí sí, un asco total. (S.S.O.)
Mayonesa: Mmm... ese amarillo...(E.Z.)
No a los falsos restoranes mexicanos que cobran dieciséis mangos por un (falso) burrito (harina, jamón y queso). (M.B.)
Los platos de Divina Patagonia: porciones ínfimas, en relación inversamente proporcional a los precios. La culpa es mía por ir a un lugar con un nombre tan tilingo. (L.K.)
Riñones. Huelen a pis de gato, parecen orejas de muerto, a ver... No. (A.T.)
Sesos. (C.K.)
COSAS QUE SÍ
Los globos terráqueos antiguos. (L.K.)
El papel film (aunque no entiendo porqué se llama "papel"). Es adictivo; por momentos dan ganas de envolverlo todo con él. (A.S.)
Aunque me moleste categorizarla como "cosa", la sonrisa de mi hija Chiara al despertar; la armonía de mi hija Chiara durante el día; la dulzura de mi hija Chiara al entregarse al sueño… (C.K.)
Abanico. En el subte, en la playa o en el boliche: serás el más elegante, refrescado y obtendrás nuevos amigos. (A.T.)
Un lápiz, cualquiera, todos. Tomalo entre los dedos, cerrá los ojos y dejate penetrar desde la percepción afásica del tacto por la serena densidad de la madera y la belleza sin estridencias de las formas perfectas. (D.F.)
Las bolsas ziplock. (E.C.)
Pen drive. Pequeño gran invento. (M.B.)
Relojes de arena: Para ver el tiempo pasar a través de un nudo de cristal.(E.Z.)
La brújula. No anda ni a pila recargable ni le hace falta batería solar. Muy útil para gente desubicada. (R.C.)
Las figuritas con autoadhesivo: cuando yo era chico había que pegarlas con plasticola y vivía haciendo enchastres. Las nuevas figus son la prueba cabal de que la civilización avanza para bien. (S.S.O.)
COSAS QUE NO
Desaconsejo el pen drive. Lo más probable es que lo pierdas antes de que lo uses. (R.C.)
El llavero: es incómodo de trasladar, siempre se pierde, no hay diseños lindos. Un auténtico despropósito. (S.S.O.)
Tacos aguja: Con algo de envidia a las que pueden con ellos. (E.Z.)
Mails en cadena. (E.C.)
Los ringtones. Ya bastante insoportable era la eterna profusión de celulares. Viva el modo vibrador. (M.B.)
Zapatos de plástico: Tendrás tu pileta propia, pero peligro, resbalas y o te rompes la pierna o se ríen de ti. Sí, la moda incomoda. (A.T.)
La frase –puesta en loop, irritante como pocas otras cosas– "Todos nuestros operadores se encuentran ocupados; gracias por esperar". Uff… (A.S.)
El celular. Aún suponiendo su pretendida utilidad, para mi gusto tiene demasiados efectos secundarios. (L.K.)
La contaminación sonora de Buenos Aires. La eternidad de Julio Grondona. Los diseñadores que no devuelven los libros… (C.K.).
Vía: LMV
00:15 Anotado en Actualidad, Cine, Con-cierto humor, Diversión, Gallery, Guía, Libros, Opiniones, Recomendaciones | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: libros, cine, guia, recomendaciones
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Las intervenciones feministas en la producción y recepción del arte han contribuido claramente a mostrar cómo el arte, en cuanto práctica cultural, ha excluido históricamente la subjetividad de las mujeres.

Fue precisamente la voluntad de paliar este vacío la que Impulsó a algunas mujeres a emprender ambiciosos proyectos artísticos en los que la figura de la mujer comenzó a plantearse iconográficamente, aunque de un modo aún más tímido, imbuido todavía de cierto temor reverencial, la imagen sexual del hombre. La noción de sexualidad masculina desde la perspectiva de la mujer daría una medida de la virilidad en términos de plástica y culturalmente distintos de los que construye el hombre.

En este contexto, las metáforas de flores y frutos que pueden encontrarse en multitud de obras. constituyeron una de las vías elegidas por algunas artistas para representar las diferencias sexuales. La fotógrafa y artista española Ouka Lele las ha utilizado en muchas de sus obras, junto a elementos tomados de la hagiografía religiosa (halos, flechas, éxtasis). Otras artistas ampliaron aún más sus conexiones con la naturaleza, como lo refleja la documentación de la performance Siluetas de la cubana Ana Mendieta, a fines de los setenta. Mendieta se insertó en el entorno natural, tierra, vegetación, tomando su propio cuerpo como base. El cuerpo fue el principal tema de reflexión artística para Mendieta [2]; a través de él la artista exploró transformaciones físicas y materiales de marcado carácter ritual, donde conceptos como bonito o feo desaparecían en ese contexto y surgía otra noción inmemorial y primitiva de la femineidad.
Un paso más en esta apropiación del mundo natural como imagen alternativa de la mujer son los túneles solares construidos por la norteamericana Nancy Holt. Esta artista, que trabaja en el contexto del land art, situó su obra maestra «Sun Tunnels» en el desierto de Utah. Allí colocó una serie de tubos de metal en un emplazamiento sobre el paisaje. En esta serie, que consta de cuatro túneles de 18 pies de largo cada uno, con un diámetro interno de 8 pies, parece poderse asistir al alumbramiento del sol a través del tubo de metal que pasa gradualmene de la oscuridad al sol. Son metáforas sencillas pero de gran fuerza plástica sobre la interdependencia de elementos aparentemente opuestos, como el día y la noche, la luz y la oscuridad, y por extensión el hombre y la mujer [3].
En 1973, la artista plástica estadounidense Judy Chicago presenta una ambiciosa propuesta artística denominada The Dinner Party («La Cena»).

Instalada en el interior de una gran habitación, la obra consistía en una mesa en forma de triángulo equílatero preparada para treinta y nueve comensales (trece a cada lado del triángulo). Cada uno de estos cubiertos estaba dedicado a una mujer (bien fuese una figura histórica, como la reina egipcia Hatshepsut, la emperatriz bizantina Teodora o la escritora Christine de Pizan (s. XV); o mitológica, como las diosas Ishtar, Artemis o Isis), cuyo nombre aparecía bordado en la parte frontal de la mesa. Frente a cada uno de los nombres había un plato de porcelana decorado con imágenes de claras reminiscencias vaginales. La mesa se alzaba sobre una amplia superficie de azulejos pulidos - a la que Chicago denominó «the Heritage Floor» («el suelo de la herencia»), en la que aparecían inscritos, en letras doradas, otros novecientos noventa y nueve nombres de mujeres. La obra poseía una carga simbólica evidente: el triángulo equilátero como simbolo de igualdad, a la vez, que representación arcaica de la vulva; el número trece, aludía por su parte tanto al número de hombres presentes según los Evangelios en la Última Cena, como al número de mujeres que integraban las comunidades de brujas medievales.
En términos generales, como expresa Mayayo [4], podría decirse que el proyecto de Chicago respondía a un doble objetivo. "Se trataba, por un lado, de reescribir la historia desde desde un punto de vista femenino, alejándose de «la historia de él» (history) para adentrarse en la de «ella» (herstory), de recuperar toda una parcela del pasado que había sido sistemáticamente silenciada por la cultura patriarcal: The Dinner Party -señalaba Judy Chicago a este respecto- «es un intento de reinterpretar la Última Cena desde el punto de vista de las personas que han preparado siempre la comida» [5]. Siguiendo la exhortación de Virginia Woolf, la obra de Chicago aspiraba a edificar una genealogía de mujeres eminentes de la historia occidental: "Tomando como punto de partida las sociedades patriarcales, The Dinner Party hace referencia al desarrollo el culto a la Diosa Madre, reflejo de una época en la que las mujeres dsfrutaban de poder político y social [...]. La obra describe a continuación la destrucción paulatina a la que se ven sometidas estas sociedades ginecocráticas y el establecimiento definitivo de la hegemonía de los hombres sobre las mujeres" [6], y termina con Virginia Woolf y Georgia O'Keefe y los primeros intentos de restablecer una imaginería femenina.
Desde 1979, año en que se expuso con gran éxito en el San Francisco Museum of Art, The Dinner Party se convirtió en una de las obras más emblemáticas pero también más polémicas del feminismo contemporáneo. Desde el mismo momento de su realización suscitó una serie de críticas virulentas en el mismo entorno feminista. En primer lugar, al reivindicar una tradición eminentemente femenina, no sólo se propugnaba de esta manera una visión separatista de la historia femenina que ignoraba la relación dialéctica que las mujeres siempre han mantenido con la cultura masculina; sino que además terminaba por reforzar el aislamiento al que se han visto tradicionalmente sometidas.
En segundo lugar, la estructura jerárquica de la obra favorecía sólo a algunas mujeres (las treinta y nueve mujeres que se sentaban a la mesa), a expensas de otras (las novecientas noventa y nueve relegadas al suelo de cerámica, por no hablar de los millones de mujeres «anónimas» que ni siquiera aparecían mencionadas. Esto, sumado a la magnitud y complejidad de realización de la obra, junto con las ambiciones de Chicago de crear una "obra maestra", le otorgaban a The Dinner Party la solemnidad de un momumento conmemorativo, al punto que algunas feministas [7] criticaron el hecho de que para escapar de la historia idealizada por grandes hombres se había recurrido a la exaltación de un linaje de mujeres "heroínas".
Finalmente, como subrayaban muchas analistas de la época, la obra alentaba una visión monolítica de lo femenino, en tanto presuponía, en su conjunto, la existencia de un sujeto femenino universal, e implícitamente blanco, occidental, heterosexual y de clase media.
Alrededor de 1974, Judy Chicago abandona las formas abstractas que había cultivado en los inicios de su carrera artística y se aboca a la realización de obras con claras resonancias orgánicas; como "Peeling Back" («Arrancando»), en la que, en torno a una figura redonda, central, se superponen el simbolismo de la flor, la vulva, el corazón y el sol. Una imaginería con una evidente exaltación del útero como medio de plantear de forma radical el problema de la diferencia sexual.
¿Puede hablarse de un "arte de mujeres"? ¿Existe una "naturaleza femenina" común a todas las mujeres? En suma, la existencia de una sensibilidad artística específicamente femenina se convertirá en una de las preocupaciones centrales tanto de Chicago como de Miriam Schapiro; quienes en los setenta publican, en autoría conjunta, un artículo titulado "Female Imagery", en el que reivindican la existencia de una imaginería femenina a la que denominan «iconología vaginal». Ambas autoras proponen que al analizar la obra de las mujeres artistas es frecuente que en muchas de ellas aparezca un orificio central, cuya organización funciona como una metáfora del cuerpo femenino. Georgia O'Keefe con sus "misteriosos pasadizos a través de los pétalos negros de un iris"; Lee Bontecou con sus imágenes de cavidades vaginales; Deborah Remintong y sus formas ovoides; Schapiro y sus "agujeros centralizados", Chicago y "sus imágenes circulares"[8].
Cabe destacar, que si bien estas autoras parecen sugerir que la aparición reiterada de estas formas vaginales responde a una especie de expresión inconsciente de la sexualidad femenina, la proliferación de vulvas, círculos, flores, etc., en el arte de los setenta puede interpretarse también como un gesto político, es decir, como un intento de crear una nueva iconografía feminista. Incluso, para muchas artistas de los setenta, representar el cuerpo de la mujer suponía no sólo la oportunidad de generar autorrepresentaciones alternativas a las definiciones normativas del cuerpo femenino, sino también de revalorizar ciertos aspectos de la expresión corporal de las mujeres - tales como la menstruación o la sexualidad - tradicionalmente desdeñados en el patriarcado [9].
Este énfasis en lo corporal propugnado en especial, como se ha visto hasta aquí, por Chicago y Schapiro, será precisamente lo que algunas artistas y teóricas comiencen a cuestionar, entre ellas Parker y Pollock: "Estas imágenes vaginales se prestan a peligrosos malentendidos. No alteran radicalmente la identificación secular de las mujeres con la biología, ni desafían la asociación de las mujeres con la naturaleza. En cierto sentido, se limitan a perpetuar la definición de la identidad femenina en términos exclusivamente sexuales. " O sea, lo que está en juego aquí es la consideración de las mujeres como cuerpo e incluso como órgano sexual.
Así, ensalzar el universo vivencial de las mujeres no contribuye a subvertir los términos en los que la categoría «mujer» ha sido definida a lo largo de la historia. El problema no consistiría en intentar desenterrar una supuesta esencia de lo «femenino», sino en desvelar cómo el propio concepto de «la femineidad» se construye a través del lenguaje y, en general, de la cultura. De ahí que gran parte de la teoría feminista vuelva la mirada, a lo largo de los años setenta y ochenta, hacia la obra de los autores postestructuralistas franceses, y en particular hacia los textos de Jacques Lacan, Michel Foucault y Jacques Derrida.
En otras palabras, la identidad sexual no constituye, como sugerían Chicago y Schapiro, una suerte de núcleo esencial e irreductible que haya que redescubrir y potenciar, sino una construcción en contínuo proceso de definición y redefinición. Como expresa Simone de Beauvoir en El segundo sexo: «la mujer no nace, se hace».
Por otra parte, cabe señalar que es en particular el psicoanálisis el discurso que al ofrecer una teoría de lo inconsciente, ha sido precisamente por ello, y lo es aún, de especial interés para muchas feministas, como así también para aquellos que desean ubicarse por fuera de una definición rígida de la diferencia sexual. El inconsciente, comoquiera que se lo teorice, es el fundamento a partir del cual es posible rebatir y transformar esas rígidas definiciones. Además de las mujeres que han hecho críticas sistemáticas a los repetidos esfuerzos de Freud por definir la femineidad, también existen analistas y feministas que, a través de sus revisiones de la obra freudiana, han hecho notables contribuciones al trabajo clínico o a la crítica artística [10].
Una parte central de la importancia teórica del psicoanálisis para el feminismo es su formulación, ahora convertida casi en cliché, de que la anatomía por si sola no determina la identidad sexual, y, del mismo modo, que la diferencia sexual no puede ser reducida a lo cultural. Entonces, si las sexualidades masculino/femenino no son categorías de la esencia, ni son constructos meramente históricos, ¿qué produce la diferencia sexual?
Para Freud, lo que produce la diferencia es el significado asignado a la diferencia anatómica de los órganos masculinos y femeninos, interpretadas en términos de presencia y ausencia. En consecuencia, ninguno de los dos sexos es completo: las mujeres sufren de «envidia de pene», y los hombres de «angustia de castración». Lo que debe recordarse junto a esta osada afirmación es que para Freud la sexualidad humana es siempre psicosexualidad, la sexualidad del sujeto del inconsciente. De manera similar, la pregunta de Freud «¿Qué quiere una mujer?», fue mal interpretada en términos de deseo femenino y no de «lo femenino», lo cual remitió nuevamente a la mujer a la biología. Aquí el concepto de sexuación aportado por Lacan fue crucial para emprender un análisis acerca de la diferencia sexual.
¿Qué es la sexuación? El proceso por el cual inconscientemente un sujeto «elige» su modo de ser como femenino o masculino. Allí donde Freud define las diferencias anatómicas en términos de sus consecuencias psíquicas, Lacan define la posición sexuada en términos de la obtención de un lugar en lo social como sujetos sexuados. El rasgo fundamental del sujeto lacaniano es su alienación a partir de su entrada misma en el lenguaje, un sistema que une tanto como divide.
Y es una constatación clínica dentro de la práctica del psicoanálisis. La clínica psicoanalítica de la sexuación no puede reducirse a la sexualidad, no se dedica simplemente a temas como la impotencia y la frigidez sino que "toca puntos del ser mismo del sujeto en sus elecciones profundas e inconscientes. Muchas falsas salidas se abren frente a estos enigmas, uno de los más habituales consiste en pensar la sexuación como una cuestión de identificación. Esta versión corriente, en particular en los Estados Unidos, reduce la cuestión sobre el ser a elecciones de la conciencia, elecciones «de identidad». Para los alumnos de Lacan, la anatomía no es el destino, la elección del sexo es eminentemente inconsciente y se apoya en una imposible relación entre sexos. Las soluciones deben ser inventadas por cada uno, el análisis permitirá reinventarlas. A pesar de la ausencia de relación entre los sexos, las relaciones de un sexo con el otro valen la pena de ser vividas.
La clínica psicoanalítica testimonia que es cada vez más difícil para cada uno saber qué quiere decir ser hombre o mujer. Los movimientos de “liberación sexual” están hoy confrontados a las impasses que trataron de resolver. Comunidades de un nuevo orden se forman mientras que la moral religiosa o se hunde o se radicaliza en fundamentalismos sectarios o belicosos. [11]"
Esta tensión entre una visión biologicista y otra culturalista, o si se quiere, entre una perspectiva esencialista y otra construccionista de la «identidad sexual» no ha sido una mera disputa especulativa, sino que tiene importantes implicancias políticas. De esta manera, la creación de imágenes basadas en la experiencia femenina, en la línea propugnada por Chicago y Schapiro, bien pudo haber tenido cierta utilidad táctica para el movimiento feminista.
La diferencia entre ambas posiciones queda clara si se comparan dos obras emblemáticas del arte feminista. The Bird Project («El Proyecto del Nacimiento») de Judy Chicago y Post Partum Document («Documento post-parto» de Mary Kelly. Ambos versan sobre el tema de la maternidad; pero parten de posturas totalmente divergentes.
The Bird Project constituye un homenaje arrebatado a la figura de la madre; se trata de decenas de imágenes realizadas con técnicas propias de las tradiciones artesanales femeninas (bordado, macramé, crochet, etc.), en las que la autora intenta volver a dotar a la maternidad del prestigio y del poder sagrado del que gozaba en las primitivas sociedades matriarcales.
Mary Kelly, por el contrario, se propone problematizar el concepto mismo de maternidad, esto es, analizar cómo se construye socialmente el papel de la madre en la cultura patriarcal. Post Partum Document describe los pormenores de la relación entre Kelly y su hijo durante los primeros seis años de vida del niño. La artista elige un tema tradicionalmente femenino, pero se aleja al mismo tiempo de las representaciones habituales de la maternidad (el clásico modelo de «Madonna con niño»). Inspirándose en las teorías de Lacan sobre la constitución del sujeto sexuado a través del mecanismo de adquisición del lenguaje, Post Partum Document no sólo pretende ahondar en el proceso a través del cual el niño asume una posición masculina, sino también en el proceso de constitución de la subjetividad femenina a través de la experiencia de la maternidad.
1. La maternidad no reside en una esencia biológica
A través del Documento, una obra que permite vislumbrar el desarrollo del bebé filtrado a través de la mirada de la madre, Kelly intenta dejar claro que la maternidad no reside en ninguna esencia biológica. Algunos teóricos o críticos [12] de la obra acentúan la complejidad de ciertos procesos fisiológicos que Post Partum Document deja entrever (como el destete, o el desarrollo del sistema digestivo del infante) para los cuales la Medicina no puede llegar a dar respuestas o, al menos, no alcanza a comprender con precisión. Debe tenerse en cuenta que una madre no sólo da alimento y cuidados al infans, junto con esto dona su mirada, su sostén, su habla y, sobre todo, un ritmo; y al donar el ritmo, dona el campo de lenguaje y una ley de presencia y ausencia.
2. La dimensión «herida» del cuerpo de la mujer
El dolor es un tema recurrente para todos aquellos artistas que han expuesto su cuerpo como soporte o elemento artístico. Todos ellos intentan mostrar algo que el ojo no puede ver, algo que va más allá de la contemplación, de la representación. Dentro de este contexto, Kelly pone en evidencia la dimensión "herida" del cuerpo de la mujer, preocupación que comparte con Ana Mendieta y otras artistas que intentan poner en evidencia la objetualzación y vilipendio de la mujer en el sistema capitalista falocentrista: El cuerpo se proyecta como subversión del cuerpo cotidiano..
3. El niño como síntoma de la madre
El niño aparece como el síntoma de la madre en la medida en que ésta es juzgada a través de aquél. De ahí que en Post Partum Document la artista expone una sucesión de preguntas, dudas y preocupaciones al intentar responder a las expectativas de la sociedad. En suma, el Documento de Kelly desvela así las inquietudes a las que se enfrenta una mujer a la hora de representar lo que la sociedad le adscribe como su rol «natural».
4. La Mujer no es la Madre
Este punto guarda estrecha relación con el anterior; en tanto articula la adscripción de madre como rol «naturalizado» dentro de la sociedad y la dialéctica fálica entre el «ser» -como propia de las mujeres-, y el «tener» como consustancial con los varones .
Jacques Lacan es tal vez uno de los autores que con más contundencia se preocupó por señalar el fundamental antagonismo que hay entre la Mujer y la Madre; de hecho, en contraste con la mujer que «n'existe pas», la madre ciertamente sí existe. Para Freud, en cambio, es sabido que el amor de un hombre culmina con el hijo deseado, al margen de la relación sexual, como único objeto «causa de deseo» para una mujer. Sin embargo, responder a la cuestión del deseo sexual con la progenitura es muy paradójico. Ciertamente, el hijo, para una mujer es un preciado «objeto a», pero pertenece a la dialéctica fálica del tener que no le es propia y sólo raras veces satura el deseo, el ser propiamente femenino. Por otra parte, resulta claro que una madre puede atender de muchos modos distintos a su bebé. En principio podemos acordar que el mero hecho de ocuparse de la difícil tarea de decriptar el llanto de su bebé representa algo fundamental que merece para ella semejante esfuerzo. Según Freud un madre hace este esfuerzo porque su hijo entra bajo el modo de una ecuación, a equivaler el pene que le falta. Si no hubiera tal equivalencia, si el bebé no le reportara a la madre una porción de goce que le falta, ninguna madre se tomaría el trabajo de criar un bebé, lo cual es bastante difícil, penoso y cansador. Con todo, el hijo puede reportarle una cuota de goce, y hacer callar la exigencia femenina, como se ve en los casos en que la maternidad modifica radicalmente la posición erótica de la madre; puede obturar en parte la falta fálica en la mujer, pero no es causa del deseo femenino que entra en juego en el cuerpo a cuerpo sexual.
Rosa Aksenchuk
NOTAS:
[1] Woolf, V., Una habitación propia. Seix Barral, Barcelona. 1995
[2] "Mendieta describió su obra como una vuelta al seno materno. Consistente en un único gesto: incorporarse al medio natural, fundirse con él en un acto místico. Es una larga metáfora del regreso a lo primario, construida desde su propia sed individual de retorno, su"sed de ser", como dijo ella misma. Pero también es una experiencia trascendental, una hierofanía íntima. Esta religiosidad "primitiva" en la práctica del arte, basada en la reactivación dentro de éste de acervos tradicionales de América Latina, hermanan su práctica con la de Juan Francisco Elso. Ambas obras consistían en un ritualismo que era a la vez real y simbólico. No es que en ellos el arte volviera a la religión, sino lo opuesto: la religión regresaba al arte. Quiero decir que éste no pasaba a desempeñar funcionesancilares de la religión: se apropiaba de prácticas religiosas para fines artísticos ampliados hacia lo religioso.": http://www.lablaa.org/blaavirtual/todaslasartes/anam/anam...
[3] Puede consultarse la siguiente página web: http://arted.osu.edu/160/13_Holt.php
[4] Mayayo, Patricia. Historias de mujeres, historias del arte. Ediciones Cátedra, Madrid. 2003.
[5] La obra permaneció recluida en un almacén desde 1988, hasta que en 1996 el Armand Hammer Museum of Art y el Cultural Center de la Universidad de California en Los Ángeles decidieron organizar una exposición que situase el proyecto dentro del contexto de la práctica artística feminista de los años setenta. Véase A. Jones (Ed.), Sexual Politics, Judy Chicago's Dinner Party in Feminist Art History, Berkeley, Los Ángeles, Londres, University of California Press, 1996.
[6] Chicago, Judy. The Dinner Party. A symbol of our heritage, Nueva York.
[7] Puede consultarse al respecto: "From finish fetish to feminism: Judy Chicago's Dinner Party in California Art History" de Laura Meyer
[8] Chicago, J y Schapiro, M. Female Imagery, Womanspace Journal, 1973
[9] Éste será, de hecho uno de los objetivos principales que inste a Chicago a fundar en 1970 el primer programa de educación artística feminista de EEUU en el Fresno State College, después de seleccionar a quince estudiantes mujeres comprometidas con la lucha feminista. El objetivo principal del programa de Fresno era a ayudar a las estudiantes a construirse una «identidad fuerte», a desarrollar sin trabas sus ambiciones personales y a liberarse de las definiciones estereotipadas de lo «femenino».
[10] Como Julia Kristeva (en especial Sol negro. Depresión y melancolía [Black Sun Black Sun. Depression and Melancholia]); o Hélène Cixous & Catherine Clement [The Newly Born Woman]
[11] García, Germán. Texto preparado en referencia al XII Encuentro Internacional del Campo Freudiano, “Clínica de la sexuación”, a efectuarse el 20 y el 21 de julio en el Palacio de los Congresos de París, Francia. [El destacado en itálica es de la autora con el fin de enfatizar la intención del presente texto.]
[12] Parker y Pollock. Old Mistresses.
[*] Lic. Rosa Aksenchuk. Psicoanalista. Licenciada en Psicología. Universidad de Buenos Aires. Editora Asociada de la Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net. Directora de Psikeba, Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires http://www.psikeba.com.ar/. Coordinadora de Arès Atención Psicológica: http://www.arespsi.com.ar.
Las mujeres en el cuerpo del arte; Iconografías, idearios y vicisitudes de la sexuación - Rosa Aksenchuk
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