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Recorriendo los blogs encontré este artículo sobre trabajo y tiempo posteado por Estratega, que si bien se centra en ciertas cuestiones idiosincrásicas de España puede hacerse extensivo a otras sociedades. La riqueza de esta nota - creo - radica en que, además de trazar un recorrido histórico, abre a la reflexión, que no es poco.
Voy a poner unas pocas notas sobre el tema del tiempo desde el punto de vista del trabajo hoy, porque... no tengo tiempo de más:
Una reflexión sobre algunos avances que me resultan no inocentes
Y ahora , a principios del siglo XXI, surge una nueva ola de avances de consecuencias insospechables: se publica el primer libro en lenguaje SMS, y hasta el anarquismo reflexiona sobre someterse a la esclavitud de la gestión del tiempo como un medio razonable para obtener sus metas. (Gracias, Elías)
Bueno, eso son avances que han tenido un uso específico para hacernos explotar más el tiempo, pero en general…¿No nos habían dicho en clase que los avances técnicos liberaron al hombre de las duras jornadas de trabajo?
Los bosquímanos que habitan el área desértica del Kalahari dedican una media de unas 15 horas semanales para conseguir su sustento. Aparte, dedican una hora diaria en labores artesanales y entre 2 y 3 de trabajo doméstico o cuidado de niños. Como otroscazadores recolectores, realizan actividades muy variadas durante el día, que además suelen decididas individualmente.
Hay evidencias de que en las sociedades con agricultura intensiva se trabaja más horas que los cazadores recolectores. Curiosamente, su tecnología hace que se produzcan más “calorías por caloría de esfuerzo”,pero las posibilidades de intensificar la producción hace que se deseen excedentes que permiten el comercio y la recaudación para mantener infraestructuras políticas.
Una ejemplo puede ser una plantación típica norteamericana, los esclavos trabajaban seis días a la semana, unas 10 horas diarias salvo en periodos de siembra o cosecha, donde podían permanecer en el campo hasta 16 horas. Los estudios demuestran que la flexibilidad de horarios y en las tareas podía hacer de la esclavitud un método productivo muy eficiente, sobre todo donde los amos asignaban tareas y permitían tiempo libre al completarse. Se iba al trabajo al amanecer y se volvía al comienzo de las sombras, como desde la Revolución Agrícola.
En los países ricos, hoy hay disponibles más de 2000 kcal para el consumo de un trabajador. Pero en el siglo XVIII apenas había la tercera parte, de donde se deduce que los adultos de la época eran más pequeños y mucho menos activos. Es decir, trabajamos en el mismo tiempo, mucho más.
Con la llegada de la Revolución Industrial la jornada de trabajo en lugar de disminuir aumenta. ¿Está ocurriendo algo igual con la Revolución de la Información? ¿O la globalización nos hace retroceder por los efectos de la nueva revolución industrial china?
Es esperanzador que esos excesos se corrigieron gradualmente. En las fábricas inglesas se prohíben jornadas mayores de 12 horas en 1819 para los niños, que se reducen a 48 en 1833, prohibiendo trabajar a los menores de 9 años. En 1874 no se permite trabajar más de 56,5 horas a la semana a ningún obrero.
Y para terminar, una cita:
“Con la técnica moderna sería posible distribuir el ocio sin menoscabo para la civilización... En un mundo sensato, todos los implicados en la fabricación de alfileres pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho, y todo lo demás continuaría como antes. Pero en el mundo real esto se juzgaría desmoralizador. Los hombres aún trabajan ocho horas; hay demasiados alfileres; algunos patronos quiebran y, la mitad de los hombres anteriormente empleados son despedidos. Al final hay tanto tiempo libre como en el otro plan, pero la mitad de los hombres están absolutamente ociosos, mientras la otra mitad sigue trabajando demasiado" (Bertrand Russell,1935, Elogio de la ociosidad)
En España, Russell casi acierta, la tasa de actividad de los mayores de 16 años es de menos de un 60%. Creo que es optimista en lo de“casi tanto tiempo libre como en el otro plan” y para qué hablar de lo de “aún trabajan 8 horas”. Parece que nunca nos cansamos de los alfileres.
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