12/01/09

Frases sobre la escritura y la creación

Richard Peck, narrador: "El primer párrafo es el último disfrazado."

Gabriel Preil, poeta: "La primera línea de un poema es un halcón que no deja escapar a su presa."

Igor Stravinsky, compositor musical: "Demasiadas obras concluyen mucho después del final."

Richard North Patterson, narrador: "La escritura no es producto de la magia, sino de la perseverancia."

Tobías Wolff, narrador: "Hazlo. Trabaja duro en ello. Pero hazlo."

Judith Guest, narradora: "El ´creador´ y el ´editor´ -las dos mitades de todo escritor- deben dormir en piezas separadas."

Rudyard Kipling, narrador: "Las palabras constituyen la droga más potente que haya inventado la humanidad."

Clint Eastwood, actor y cineasta: "Respeta tus esfuerzos, respétate a ti mismo. El auto respeto conduce a la autodisciplina. Cuando cuentas con estos dos factores es cuando tienes el verdadero poder."

Truman Capote, narrador: "Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras."

Richard Bach, narrador: "Un escritor profesional es un amateur que no se rinde."

W. Somerset Maugham, narrador: "Escribir con sencillez es tan difícil como escribir bien."

Robert Benchley, narrador: "Me llevó quince años descubrir que no tengo talento para escribir. Pero no pude dejar de hacerlo, pues para ese entonces yo ya era demasiado famoso."

John Ciardi, poeta y ensayista: "No es obligatorio sufrir para ser un poeta. La adolescencia ya es bastante dolorosa para cualquiera."

Lewis Carroll, narrador: "¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?"

Marcia Davenport, narradora: "Cuando estoy lista para comenzar a escribir un libro, empiezo por el final."

Proverbio yiddish: "Si una persona dice que eres un burro, no te preocupes. Si lo dicen dos, presta atención. Si lo dicen tres, cómprate una montura."

Gunnar Ekelof, narrador: "Denme veneno para morir o sueños para vivir."

Benjamín Disraeli, ensayista: "Cuando necesito leer un libro, lo escribo."

Lord Byron, poeta: "Ciertamente, es agradable ver estampado el propio nombre; un libro es siempre un libro, aunque no contenga nada."

Arturo Pérez Reverte, narrador: "La vida es muy traicionera, y cada uno se las ingenia como puede para mantener a raya el horror, la tristeza y la soledad. Yo lo hago con mis libros."

Emile M. Cioran, filósofo: "Un libro es un suicidio aplazado."

William Shakespeare, dramaturgo: “Acción es elocuencia."

Gordon R. Dickson, narrador: "Una historia funciona cuando contiene bombas de tiempo dispuestas a estallar en la próxima página."

Aristóteles, filósofo: "Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto. Es un hábito."

Cuando le preguntaron a Saul Bellow cómo se sentía después de ganar el Premio Nobel, respondió: "No lo sé. Aún no escribí sobre eso."

Roman Jakobson, ensayista: "Algo es bello en relación con su contexto."

Robert Graves, narrador: "La cosa por decir, dila."

John Steinbeck, narrador: "Las correcciones hechas durante el proceso de creación son, por lo general, excusas para no seguir adelante."

Samuel Beckett, narrador: "Las palabras son todo lo que tenemos."

Michael Dorris, narrador: "Mi objetivo como escritor es desaparecer dentro de la voz de mi historia, convertirme en esa voz."

Ursula K. Le Guin, narradora: "Las primeras oraciones son puertas a mundos."

Walter Matthau, actor: "Todo lo que necesitas son cincuenta golpes de suerte."

ElEscriba

04/06/07

Digresión en Moscú


En mi afán por aprovechar hasta el último minuto, descubrí que es posible escribir en los lugares más insólitos. He escrito de madrugada sentado contra el muro del Kremlin, en una plaza roja desierta, sólo transitada por perros.

Federico Andahazi

 

24/05/07

Credo personal para una estética del cuento

por Héctor Torres

  • Creo en el cuento corto, pero no en escribir para una extensión determinada de antemano. Por su naturaleza el cuento es breve, pero esa medida es inherente a su intensidad y su atmósfera, de manera que será cuento corto todo aquél en el que, independiente de su extensión, sea imposible abandonar su lectura hasta haberlo concluido. Con equilibrio y tensión sostenida poco importa cuánto dura un cuento. Bola de sebo (Maupassant), El puente sobre el río del buho (Bierce) y Una historia aburrida (Chéjov) así lo demuestran.

     

  • Creo en la magia del relato, no en los actos de magia. Durante siglos, el poder oculto de las oraciones ha radicado en la melodía producida por una conjunción apropiada de las palabras; asimismo, la magia del cuento radica en su capacidad para atrapar al lector, no en un irrenunciable apego por el final sorprendente. Sorpresa no es forzosamente eficacia. Cuando era caballo (Hernández) es un cuento mágico que no tiene un final sorprendente.

     

  • Creo en el lenguaje llano, directo, casi oral, en el cual no se descuide el aliento poético. La expresión se debe trabajar como si se fuese a cincelar en mármol: precisa y radiante, que construirla sea un arte en sí. De allí la belleza de las sentencias. Creo, por tanto, en la franqueza del lenguaje, pero asumido sin complejos. El idioma es rico, por lo que ninguna palabra, por exótica que parezca, sonará arrogante en su contexto adecuado. Instrucciones para dar cuerda a un reloj (Cortázar) posee una sencillez enormemente poética.

     

  • Creo en la poesía de lo cotidiano, en la profunda hermosura que palpita en los hechos diarios; en el placer, en el asombro y en el dolor que supone la vida como aventura intrínsecamente misteriosa. Eladia (Julio Garmendia) y El posible Baldi (Onetti) son ejemplos clarísimos de la intensa magia que reside en las situaciones cotidianas.

     

  • (Kafka) y Creo también en el cuento fantástico, en las posibilidades estéticas que contiene; pero creo que toda narración fantástica aumenta su poder de sugerir cuando se sabe combinar con hechos comprobables, o que el lector pueda presumir como tales. La fantasía surge hermosa cuando se enclava en contextos cotidianos; la ciencia-ficción (plena de especulaciones tecnológicas y mundos futuros) rara vez logra esa belleza. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (Borges), La verdad sobre el caso de M. Valdemar (Poe), Las preocupaciones de un cabeza de familiaLas máscaras venecianas (Bioy Casares) ostentan una gran maestría en el uso de este recurso.

     

  • Creo en la humildad con que se enfrenta el narrador a su historia, en la humilde paciencia con que construye sus situaciones, su ambiente, sus personajes. Creo que en esa humildad y en esa paciencia radica el arte de narrar. La narrativa (por ser un hecho artístico) supone una tenaz devoción por la corrección, una meditada justificación de cada palabra empleada, una actitud cauta y desconfiada en el uso de la palabra escrita.

     

  • Creo en la lectura y en el estudio de los maestros, desestimando el temor a no encontrar el estilo propio si se copian. A medida que el narrador se desarrolla, el eco del maestro se va desvaneciendo (deja sólo el zumo) y se renuncia a imitarlo deliberadamente. Por tanto, salvo en casos excepcionales, no creo en el plagio —todo cuanto se puede escribir ya está dicho— ni en la novedad como meta única del cuentista; ésta lo distrae de su tarea esencial, que es relatar lo que cualquiera ve o piensa, pero dicho de una forma que no cualquiera podría. Escribir es plasmar la vida impregnándole ese algo misterioso que reside en el alma del que escribe, y es eco y continuación de todo el gran espíritu humano.
Fuente: Letralia

08/05/07

No abusemos del verbo "decir"

Es el verbo más utilizado en los incisos del narrador; pero hay muchas maneras de expresar lo mismo. Aquí proponemos una lista de verbos que pueden reemplazar al verbo "decir" con la misma, o a menudo, mayor propiedad o eficacia.

 

expresar

susurrar

articular

hablar

pronunciar

declarar

narrar

describir

informar

alegar

nombrar

formular

opinar

reseñar

extenderse

transmitir

argumentar

aclarar

definir

revelar

indicar

conferenciar

entrevistar

sugerir

demostrar

comentar

parafrasear

declamar

salmodiar

repetir

perorar

arengar

platicar

asentir

responder

disentir

afirmar

murmurar

conversar

manifestar

explicar

contar

relatar

detallar

enunciar

citar

precisar

señalar

asegurar

enumerar

pormenorizar

verter

exponer

atestiguar

esclarecer

especificar

confesar

departir

parlamentar

testimoniar

corroborar

puntualizar

glosar

recitar

entonar

confirmar

insistir

discursear

proclamar

dialogar

contestar

argumentar

espetar

discutir

apostillar

rechazar

argüir

oponer

impugnar

sostener

censurar

proferir

prorrumpir

jurar gritar

insultar

aclamar

charlar

parlotear

chismear

cuchichear

balbucear

mascullar

tartamudear

objetar

rebatir

desaprobar

negar

vetar

mantener

criticar

retrucar

exclamar

protestar

chillar

vocear

ofender

vitorear

cotorrear

cotillear

chismorrear

farfullar

rezongar

barbotar

bisbisear

   

 

Fte.: Taller de Escritura. SALVAT ed. S.A.

 

10/04/07

Boyando entre letras - Presentación

Hoy estreno una nueva sección: Boyando entre letras, como su nombre lo indica está destinada a los amantes de las letras y, en especial, a aquellos que quieran iniciarse en la escritura.

El deseo ineludible de escribir es el mejor pasaporte hacia el territorio de la escritura. En la práctica, es el único requisito indispensable. ¿Escribir en soledad o en medio de una multitud? ¿No pensar lo que se dice o no decir sin antes pensarlo? ¿Hacer hablar al personje o acallarro? La lista de ejemplos es inagotable. Sin duda, tanto una fórmula como la contraria son válidas. La respuesta dependerá de cada caso. De cómo se escribe, depende qué se escirbe. Por lo tanto, conocer algunas de las técnicas o los trucos del oficio nos aporta mayores posibilidades de encontrar nuevas vías y alimentar el proceso. He aquí algunas sugerencias para ponerlo en marcha.



Desechar lectores sordos

No insistir en leer lo que hayamos escrito a quienes “no se lo merecen”. Buscar el público adecuado es un estímulo para escribir. Los lectores más apropiados son en general las personas que también escriben. No sólo miran nuestros manuscritos desde un ángulo de comprensión, sino que pueden aportarnos nuevas ideas. Si es el mismo lector interesado que nos sigue páginas tras páginas, el beneficio será doble, pues nos irá señalando los cambios (positivos y negativos) a medida que transcurren los textos.
Del intercambio de textos con otros escritores pueden surgir propuestas y comentarios reveladores.



Lanzarse

Escribir es fundamentalmente una práctica. Encararla implica dejarnos llevar por nuestros pensamientos, desde los más ridículos hasta los más triviales: nada es ridículo ni trivial a la hora de escribir. Lo importante es que también lo que censuramos se convierta en parte de un texto. La técnica nos aportará elementos para saber cómo lograrlo de la mejor manera posible.

Al principio, solemos paralizarnos, pues funciona la autocrítica negativa. Sin embargo, debemos convencernos de que atreverse a escribir es no detenerse. Llenar hojas sin interrupción. Dejarse llevar sin controlar los resultados. Disfrutar: Escribir lo que pasa por la mente, llevarlo en el acto a la página o a la pantalla de la PC. Para empezar, todo vale. Y puede ser convertido en palabras. De palabras están hechas los cuentos, las novelas, las noticias periodísticas. Lo que leemos: puras palabras. No palabras puras, pues en el texto tienen cabida tanto las ambiguas como las malditas, las románticas, las atrevidas, las disfrazadas, la directas, las seductoras, y por supuesto, las impuras. Dejarse llevar por ellas, ir de palabra en palabra y tejer una red sin limitaciones de ningún tipo nos brinda estimulantes resultados.

 

 

Marguerite Duras

 

 

 
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